Con el tiempo y los pasos de la vida, te vas dando cuenta que el odio no es mas que amor dolido y envenenado. Si crees que odias a alguien que alguna vez has amado, no te equivoques... porque aun lo tienes dando vueltas en tu cabeza.
Cuando su vida deje de tener importancia para ti, cuando ya no pienses en esa persona a todas horas, cuando dejes de hablar mentalmente con el/ella, y sobre todo cuando pierda totalmente la capacidad de hacerte daño o herirte, será entonces que habrás dejado de amarlo/a.
Del amor al odio hay solo un paso, y es posible darlo en cualquiera de los sentidos.
La indiferencia en cambio es Irreversible.