Si no estas atenta, la vida se queda en los vaivenes, en las horas incógnitas, en los dolores triviales que matan, en la marejada de añoranzas que niega cualquier posibilidad de belleza. Si quieres que la vida traiga el encuentro, espéralo, segura, serena y confiada, entre lo que tal vez fue y lo que probablemente será. Debes allanar la senda, arar la orilla del mar, dejar en el paisaje señales inequívocas para que ella encuentre el camino.
La vida es lo que hacemos, lo que esperamos, también lo que supimos hacer... A veces en cuerpo, a veces en alma.
