25 diciembre 2011

Andromeda:

~ Delito ~



De pie en el umbral de la mansión de Grimmauld Place, Hermione miraba a Harry directamente hacia la profundidad marina de sus ojos verdes. No existía mirada que pudiera desarmarla más que esa. La noche estaba helada, el cielo se había teñido de un metal ardiente y caían vestigios de escarcha que se enredaban en sus ondulados cabellos castaños. Harry la invitó a pasar pero la joven se quedó allí, sin mover un solo músculo de su cuerpo. Harry se preocupó, la expresión en el rostro de su mejor amiga reflejaba angustia, como si estuviera a la espera de una ejecución al día siguiente. Él insistió en que entrara, el frío comenzaba a calarle los huesos.




- Sólo he venido a decirte algo- habló Hermione sintiendo que sus ojos se llenaban de lágrimas calientes. El moreno tragó saliva sin saber qué esperar. Ella suspiró y se lanzó al abismo con voz quebrantada- Creo que te amo, Harry... – silencio, sólo silencio continuó después de ese estallido. El sonido del viento se hizo presente y silbó entre ellos como una compensación al congelamiento del tiempo. El aludido no supo qué decir. Creyó que era una broma, que sólo estaba jugando. Hermione manoteó algunas lágrimas que se escaparon de su porfía y se apuró en agregar:- Sé que es estúpido, que no debería decirte esto una noche antes de mi matrimonio… pero ya no puedo ocultarlo más. Perdóname.- y tras decir eso, comenzó a llorar totalmente perdida en su dolor. Harry, en un impulso conocido, la abrazó fuertemente obligándola a entrar. Cerró la puerta sus espaldas y se quedaron allí, en el recibidor, sintiendo la respiración agitada del otro en su propio pecho. Hermione sollozó tratando de alejarse de él.

- ¿Por qué demonios me lo dices ahora? ¿Por qué? ¡Con lo que acabas de decirme no puedo quedarme de brazos cruzados!
- ¿Tú me amas?- preguntó la castaña de forma lapidaria. Harry enmudeció de pronto. Se midieron con las miradas por eternos segundos.- Si es así, no me casaré… pero si no, intentaré ser feliz con otra persona, olvidarte de alguna forma… olvidar lo que he dicho esta noche. 



La falta de palabras en el muchacho era casi tan insoportable como un largo rasguño sobre un pizarrón. Hermione buscaba una respuesta escrita en sus ojos pero Harry estaba en shock, no podía creer lo que estaba pasando bajo su techo. El llanto de la castaña había humedecido su rostro ruborizado y la hacía verse mucho más hermosa. Quiso abrazarla de nuevo pero ella retrocedió un paso sintiendo la puerta detrás de sí. Se recriminó el hecho de haber ido hasta la mansión y cogió el pómulo a tientas para girarlo y salir de allí corriendo. Sin embargo, Harry cerró la puerta con una mano antes de que pudiera abrirla por completo. Hermione se quedó mirando el suelo sintiendo cómo el moreno la tomaba por la cintura para volverla y así enfrentarla. La besó, despacio. Acaparó su boca con la suya en una caricia tan intensa que el frío acabó por extinguirse. Harry la apretó contra la puerta y profundizó el beso al nivel de convencerse de que era el primer beso de toda su vida. La castaña pensó que se desmayaría. Tanto tiempo esperando sentirlo así de cerca que al cumplirlo no quería dejarlo ir. Una vez retornada la cordura, los jóvenes separaron sus labios con sumo esfuerzo. El moreno fue quien se atrevió a romper con la pausa.




- Huyamos de aquí, Aparezcamos lejos… tú y yo, ahora.- le propuso mientras apretaba sus brazos con fuerza. Hermione sintió una explosión de adrenalina acelerando su pulso.- Una vez me dijiste que envejeciéramos juntos… hagámoslo.

- Iré contigo adónde sea, Harry- le dijo sin dudarlo- pero tienes que decírmelo… dime que también me amas.
- Te amo, Hermione… siempre lo he hecho- respondió el ojiverde abrazándola como si quisiera saciar su sed de ella- Y perdóname por no ser tan valiente como tú.- aquella noche, contra todo pronóstico, fue el inicio de una nueva aventura para ellos, una más de las miles que habían compartido. Se tomaron de la mano y desaparecieron tras un chasquido convirtiéndose desde ese momento en dos prófugos del mundo por el inevitable delito de amarse.





Y es que tiene un arte para escribir x3