28 diciembre 2011

Mione Granger:

Curiosidad


Siempre te gustó saberlo todo. Por eso en la mayor parte del tiempo tienes un libro en las manos y por la misma razón no te importa que te llamen “ratón de biblioteca”, porque sabes que sólo estás saciando tu hambre de conocimientos, porque la respuesta está siempre en los libros... Hasta que te das cuenta de que toda la vida has estado equivocada en esa afirmación y suspiras.

¿Qué puedes hacer entonces? Cuando algo no puede resolverse haciendo una visita rápida a la biblioteca, ¿de qué otra forma podrás desentramar la duda que te corroe?

Piensas en la probabilidad más sencilla, olvidarlo y punto. Por un momento sonríes ante la brillantez cerebral que te supera día a día pero enseguida te percatas de que no es tan sencillo. En cuanto pestañeas la pregunta vuelve a estar ahí, flotando en tu mente y cada vez escrita en letras más grandes. Frunces el ceño y tratas de buscar otra forma de deshacerte de ella agitando la cabeza. Te mareas después de eso y hasta te parece ver puntos blancos sobre el pergamino que hasta hace dos minutos estabas escribiendo para tu clase de Aritmancia de la semana próxima, pero el interrogante no desaparece. Para nada. Sigue dentro de tu cabeza haciéndose más y más grande a cada segundo que pasa hasta que parece salir de ella y tienes la desagradable sensación de que acabas de verlo escrito frente a ti. Te parece absurdo y cierras los ojos con fuerza, buscando concentrarte y apartar las alucinaciones aunque te veas obligada a patearlas, pero cuando vuelves a abrirlos compruebas horrorizada que así ha sido. Lo has escrito en el pergamino y no sólo eso, sino que ni siquiera sabes en qué momento. Sueltas la pluma como si quemara y sustraes la varita de tu bolsillo a toda velocidad, borrando cualquier vestigio de lo que acaba de suceder antes de que alguien más pueda verlo y te conviertas en el hazmerreír del colegio... Como si no lo fueras ya. Tu mente se queda por un segundo en blanco y te permites suspirar aliviada creyendo que todo ha cesado, hasta que de repente tu yo interno comienza a chillarte tan alto que te cubres las orejas como si fuera a servirte de alto. Empiezas a sentir pinchazos en las sienes y te percatas de que tus dos mejores amigos te están mirando como si te surgiera un tercer ojo en la frente...

'¿Hermione?'

Lees tu nombre en los labios de Harry. No pudiste escucharlo porque tu subconsciente sigue gritando esa maldita pregunta de la que sabes sólo podrás librarte obteniendo la respuesta, pero puedes ver que está preocupado por la forma en la que te mira.

'¡Está bien!' 

Gritas para hacerte oír por encima de la molesta voz dentro de tu cabeza y ni siquiera te percatas de que tus compañeros de casa se han volteado en tu dirección para observarte, una expresión de susto surcando sus rostros. Y aunque acabas de ceder a resolver tu duda, ésta sigue ahí y te desesperas. Te levantas de forma brusca y te inclinas sobre la mesa atrapando la cabeza de un asombrado Harry con tu mano derecha para empujarla hacia ti, obligándolo a incorporarse. Vuestros labios se encuentran en un beso brusco que dura sólo unos segundos ya que, nada más la voz dentro de ti se silencia y el interrogante abandona tu mente, rompes el contacto. 

Y lanzas un suspiro de alivio. Ya sabes que besar a Harry se siente mejor que bien. Ya puedes dormir en paz. Vuelves a sentarte con una sonrisa de satisfacción en tus labios sin percatarte de que en la sala común todos comentan lo que acabas de hacer, ni de las miradas estupefactas de tus dos mejores amigos.

'¿H-Hermione?'

Alzas la vista clavándola en Harry sin dejar de sonreír.

'¿Por qué-?'

'Curiosidad' 

Te encoges de hombros y regresas tu mirada al pergamino frente a ti, hasta que de nuevo otra pregunta asalta tu mente.

“¿Cómo será hacer el amor con Harry?”

Y gruñes de frustración.

'Harry, necesito que me ayudes en una cosa. ¿Te importaría acompañarme arriba?'

Recoges tus cosas y te diriges a tu dormitorio de Premio Anual pisando fuerte con el conocimiento de que él te sigue desde muy cerca y sólo piensas con enfado en los sacrificios que debes hacer para saciar la curiosidad de tu mente hambrienta.

Lo malo es que la sonrisa en tus labios te contradice.







Sí, otra maestra del arte de escribir y hacernos viajar :3,
aunque Lu, escribe un poco para hems ...mayores de 18 xD