12 mayo 2012

Dejalo estar...


En el instituto, en clase de literatura, tuvimos que leer Romeo y Julieta para subir la nota. La Señorita Snider nos hizo representar la obra. A Sam Scafarilo le tocó Romeo y a mí, cosas del destino, Julieta. Las demás estaban celosas, pero yo tenía otra opinión. Le dije a la Señorita Snider que Julieta era idiota; se enamora del único que no puede tener a su lado y después culpa al destino a su propia decisión. La Señorita Snider me dijo que cuando el destino se cruza en tu camino, a veces no tienes alternativa. A los 14 años ya tenia muy claro que el amor como la vida es fruto de las decisiones y el destino no tiene nada que ver. A todos les parece tan romántico Romeo y Julieta, el amor verdadero que pena, si fue tan tonta como para enamorarse del enemigo, tomar veneno e irse a dormir a una cripta, se merecía lo que le pasó.
Quizá Romeo y Julieta estuvieran destinados a unirse, aunque solo durante un tiempo. Luego pasó su momento, si lo hubieran sabido tal vez todo hubiera ido bien. Le dije a la Señorita Snider que cuando fuera mayor tomaría las riendas de mi destino, que no dejaría a ningún hombre arrástrame al abismo, y me respondió que si alguna vez sentía la pasión podía considerarme afortunada y que si la encontraba no nos separaríamos nunca. Yo sigo creyendo que el amor es una cuestión de decisiones. Hay que dejar a un lado el veneno y la daga y buscar tu propio final feliz, casi siempre. Pero a veces, a pesar de decidir lo mejor que puedes y de tus intenciones, el destino termina por ganar.
¿Que hace que tu sol naciente sea tan nuevo?
Duele...eso es todo.


Alguien que me diga, que todo va a estar bien.
Perder a una persona, no es facil, duele y duele mucho. Olvidarse de alguien, cuesta y cuesta mucho.
No es facil ser Humana, sientes, piensas, duele, lloras... pero tratas de que cada día sea mejor al de ayer, de que cada dolor, ya no duela tanto, que cada lagrima, sea limpiada... que cada amor, te enseñe.


07 mayo 2012

Como los loros...

Hay dos tipos de personas, las que hacen las cosas y las que hablan como loros.
Preocupa estar en el primer grupo, hay menos competencia.

Cada día es un tiempo regalado. Un regalo, aunque a veces, es difícil desenvolverlo. En ese caso seria conveniente, comérselo con envoltorio y todo.