El que aspira a perecer renuncia a ser.
El que aspira a ser águila debe mirar a lo lejos y volar alto.
El que se resigna a arrastrarse como un gusano, renuncia al derecho a protestar si lo aplastan.
El lacayo pide, el digno merece.
Aquél solicita un favor...
lo que éste, espera del merito.
Ser digno no significa pedir lo que no se merece,
sino aceptar lo inmerecido.
Pura y santa verdad.